Tras perder mi fortuna y hacer cola en bancos de alimentos a los 29, descubrí que los consejos bienintencionados de los ricos sobre la pobreza son como explicar la vista a quien nunca ha abierto los ojos, un dilema que resuena en España con su creciente desigualdad económica y afecta directamente a miles de ciudadanos luchando contra la precariedad laboral y el coste de vida disparado.