La orden ejecutiva de Trump bloquea las regulaciones estatales sobre inteligencia artificial en Estados Unidos y busca un marco nacional único, lo que podría influir en las empresas tecnológicas españolas que operan allí, afectando la innovación compartida y la competitividad de España en el mercado global de IA, donde la Unión Europea ya impulsa normativas estrictas para proteger a los ciudadanos europeos.