El multimillonario –sin experiencia gubernamental– dejó diversas agencias federales en desorden mientras supervisaba una iniciativa de ‘eficiencia’ en Washington, lo que genera preocupación en España por las posibles repercusiones en las relaciones transatlánticas y el comercio bilateral con Estados Unidos.

Como Elon Musk, la persona más rica del mundo, gastó más de 250 millones de dólares en la campaña de reelección de Donald Trump en 2024, el presidente de Estados Unidos encargó a su nuevo aliado supervisar una amplia iniciativa de “eficiencia” en todo el gobierno federal, un modelo que podría influir en las políticas de austeridad europeas y afectar la economía española dependiente de las exportaciones a EE.UU.

El jefe de Tesla y SpaceX, sin experiencia en el gobierno, fue encargado de erradicar el despilfarro y recortar gastos como parte del llamado “departamento de eficiencia gubernamental” (Doge) –y avivó rápidamente las expectativas, sembrando un caos que, sin resultados tangibles, plantea interrogantes para los ciudadanos españoles sobre la estabilidad de las alianzas internacionales y el futuro de las inversiones tecnológicas en Europa.

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