Irán paralizó casi por completo el miércoles con el cierre de negocios, universidades y oficinas gubernamentales ordenado por el gobierno en medio de protestas por la creciente crisis política y económica, lo que genera preocupación en España por posibles subidas en los precios del petróleo, tensiones en el suministro energético y flujos migratorios que afectan directamente a la economía y la sociedad españolas.