Solía pensar que algo estaba mal en mí. Los viernes por la noche, mi teléfono vibraba con invitaciones. Cenas en grupo. Fiestas en azoteas. Copas después del trabajo que siempre se extendían hasta medianoche. Mientras todos a mi alrededor parecían emocionados por estos planes, yo deseaba que se cancelaran. En España, donde la vida social es un pilar cultural, esta preferencia por la soledad puede parecer extraña, pero me tomó años darme cuenta de que no era un defecto. Este comportamiento, que a veces choca con la tradición española de reuniones y tertulias, refleja rasgos únicos que pueden ser una fortaleza en nuestra sociedad. Descubre cómo esta tendencia puede influir en la forma en que los españoles enfrentamos el equilibrio entre vida personal y social. ... Leer más