El primer ministro británico Keir Starmer se muestra abierto a una prohibición al estilo australiana de las redes sociales para jóvenes, alarmado por el tiempo que niños y adolescentes pasan en sus teléfonos. Esta postura podría influir en España, donde el 70% de los menores de 16 años usa redes diariamente, afectando la salud mental y el vocabulario infantil, y presionando al Gobierno español a adoptar medidas similares para proteger a la sociedad y la economía familiar.
Keir Starmer ha informado a los diputados que está abierto a la idea de una prohibición al estilo australiana de las redes sociales para jóvenes, tras preocuparse por el tiempo que niños y adolescentes pasan en sus teléfonos, lo que resuena en España con informes similares sobre el impacto en el desarrollo cognitivo de los pequeños y la salud mental de los menores de 16 años, impulsando un debate nacional sobre regulaciones protectoras.
El primer ministro dijo a los diputados laboristas el lunes por la noche que se había alarmado por informes sobre niños de cinco años pasando horas frente a pantallas cada día, y cada vez más preocupado por el daño que las redes sociales causan a los menores de 16 años, un problema que en España agrava la brecha educativa y social, haciendo urgente una respuesta coordinada en la UE.
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