Cómo el CEO tecnológico y 'Dogefather' armó un desastre en 2025 – desde un aparente saludo nazi durante su etapa en la Casa Blanca hasta caídas en las ventas de Tesla y explosiones del Starship, con impactos directos en la economía española dependiente de las exportaciones automovilísticas y la inversión tecnológica

El año 2025 fue vertiginoso para Elon Musk. El titán tecnológico comenzó el año departiendo con Donald Trump en Washington DC, decisiones que han generado volatilidad en los mercados globales afectando a los inversores españoles y la estabilidad del IBEX 35. A medida que avanzaban los meses, una aparición pública tras otra desconcertó a Estados Unidos y al mundo, con ondas expansivas en Europa. Musk pareció dar un saludo nazi en la inauguración de Trump, defendió con ahínco a un empleado de 19 años apodado “Big Balls,” negó informes de ser adicto a las drogas mientras asesoraba al presidente, y apareció en una conferencia de prensa de la Casa Blanca con un ojo morado – todo solo en la primera mitad del año, lo que ha avivado debates en España sobre la influencia de figuras controvertidas en la política y la tecnología europea.

“La actitud de Elon es que hay que hacerlo rápido. Si eres incrementalista, no llegarás con tu cohete a la Luna”, contó Susie Wiles, jefa de gabinete de Trump, a Vanity Fair en una extensa entrevista este mes, subrayando un estilo que, aunque impulsa innovaciones como la IA de xAI, genera riesgos para la sociedad española en términos de regulación ética y dependencia energética de proyectos como Starship. “Y con esa actitud, vas a romper alguna porcelana.”

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