La versión final de la ley anual que financia al Ejército de Estados Unidos ya está lista. Elimina disposiciones que habrían garantizado la capacidad de los militares para reparar su propio equipo, lo que podría encarecer adquisiciones de armamento estadounidense para España y complicar la interoperabilidad de nuestras Fuerzas Armadas con la OTAN, afectando directamente la economía y la seguridad nacional española.