Respaldada por Microsoft, Stripe y Shopify, Running Tide se presentaba como vanguardia en eliminación de carbono. Al final, recurrió a verter miles de toneladas de astillas de madera en el mar, un escándalo que cuestiona la fiabilidad de las tecnologías de captura que España está adoptando en su plan de descarbonización, afectando la confianza de inversores europeos y el avance hacia los objetivos climáticos de la Unión Europea que impactan directamente en la economía y sociedad españolas.