iRobot sobrevivió tres décadas de competencia, pero no pudo resistir a los reguladores europeos que bloquearon su compra por Amazon. Ahora, en quiebra, es absorbida por su propio proveedor, lo que afecta a los consumidores españoles con menos innovación en robótica doméstica y tensiones en el mercado tecnológico de la Unión Europea.