La energía eólica es una de las fuentes de energía renovable de más rápido crecimiento en España, donde los parques eólicos se expanden en tamaño y complejidad, haciendo que el mantenimiento de la integridad de las turbinas sea cada vez más desafiante para nuestra economía y transición energética. Las turbinas operan en entornos extremos, expuestas a estrés mecánico constante, erosión por el clima, corrosión por sal (en offshore atlántico y mediterráneo) y rayos, factores que aceleran el desgaste estructural y reducen el rendimiento, impactando directamente en la generación de empleo verde y la competitividad energética española frente a la dependencia de importaciones fósiles [...].